Exposición de láminas de Francisco Cidón

Publicado en Ene 16, 2019

 

Exposición de láminas de Francisco Cidón

“Los pueblos del Alto Aragón tras la Guerra Civil: Biescas, Gavín, Sarvisé, Boltaña, Aínsa y Bielsa”.

Aunque no lo parezca, nos hallamos ante un viejo conocido: con los dibujos de este socio de primera hora de Montañeros de Aragón se han imprimido desde camisetas hasta banderines, por no hablar de la carátula que abre nuestro Anuario…

Francisco de Cidón Navarro nació en Valencia en 1871. Tuvo una formación sólida: la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid, la Escuela de Bellas Artes de Barcelona… Además, trabajó en el estudio de Joaquín Sorolla.

Tras diversos viajes, Cidón se instalaba en Zaragoza allá por 1924. No tardaría en contactar con los precursores del Sindicato de Iniciativa y Propaganda de Aragón, entidad de la era vicepresidente en el momento de su fallecimiento. No solo le interesó la pintura: firmó artículos en diversas tribunas bajo el seudónimo de Zeuxis, dedicados a las artes, el turismo, la fotografía…, y el montañismo. Ni que decir tiene, ingresó muy pronto en Montañeros de Aragón. Uno de sus mejores amigos, el igualmente Montañero Pedro Arnal Cavero, afirmó de él que “era artista siguiendo el impulso de una necesidad del espíritu sentida imperiosamente desde la infancia, por temperamento y por deseo”.

Nuestro hombre siempre hizo gala de un aragonesismo militante. Así, colaboró con los hermanos Albareda en su recolecta de material arqueológico para el Museo Románico de Jaca. Obtuvo premios, diplomas y medallas de todo tipo a lo largo de su dilatada trayectoria artística. A los maños les interesará saber que los carteles de las Fiestas del Pilar de 1926 y 1927 son suyos. Y que una calle en Zaragoza, cerca de la dedicada a María Moliner, porta hoy su nombre…

Como ya hemos comentado, aunque levantino de nacimiento, Francisco de Cidón sentía Aragón muy adentro. La destrucción de poblaciones oscenses durante la Guerra Civil le dejó una huella profunda. La muestra que presentamos es un extracto de sus “Pueblos de Aragón devastados por la guerra: dibujos, acuarelas, documentales del natural y composiciones originales”. Está confeccionada a partir de las obras para una exposición en el Casino Mercantil de Zaragoza que fue muy alabada desde el Heraldo de Aragón (21 de octubre de 1942), El Noticiero (15 de octubre de 1942), la Hoja del Lunes (19 de octubre de 1942)… A Francisco de Cidón le sorprendió la muerte en 1943 sin que llegara a ver cómo salía de la imprenta el correspondiente libro.

Entre las obras que servimos hay escenas desgarradoras y paisajes desoladores. Son escorzos tomados un tanto en caliente, constituyendo una suerte de muestrario de pinturas negras. Una especie de versionado de los desastres de la guerra donde Cidón, al uso de Goya, trata de mostrar los aspectos descarnados de un conflicto…, esperando que no se repita jamás.

Es una lástima que el proyecto en el que trabajaba nuestro consocio cuando le sorprendió la muerte a los setenta y dos años, la serie de cuadros sobre Alquézar y su entorno, no saliera adelante. Al menos nos legó esta denuncia del conflicto de 1936-1939.